viernes, 5 de julio de 2024
El cedro majestuoso y recoleto del colegio García Quintana
domingo, 30 de junio de 2024
Aquellos lujosos quioscos orientales...de prensa, tebeos y chucherías, como este del Caño Argales
Afortunadamente restaurado no hace mucho, aquel quiosco de infancia queda al menos como testigo de un pasado no tan lejano. Si mudo o no depende de si alguna entidad -es propiedad municipal y asociaciones hay muchas que podrían proponer un destino para él- acierta a dotarlo de un uso. Ya se sabe que un espacio que no presta un servicio o proporciona una utilidad del tipo que fuere puede quedar condenado otra vez a un deterioro irreperable. Cierto que no es fácil saber en qué puede emplearse el viejo pero remozado quiosco del Caño Argales, con un perímetro tan acotado como el que ofrece. Cierto también que no le favorece, e incluso le amenaza, la compañía decrépita del edificio donde se asentó la antigua tienda de ultramarinos La Casa del bacalao, de los Heras, cuya fachada está sujeta por la ortopedia de rigor. Pero sería una lástima que permaneciera a la intemperie como una especie de mera estatua expuesta a los elementos.
Para algunas personas, cada vez menos, este quiosco es una fuente de recuerdos. Yo mismo me detenía todos los días delante de sus poligonales escaparates al volver de la escuela. Repasando las portadas colgadas de TBO, El capitán Trueno, Jaimito, El jabato, Pulgarcito, El guerrero del antifaz, Hazañas bélicas...etcétera. Había infinidad de publicaciones infantiles, a todas ellas las llamábamos tebeos. ¿Y cómo olvidarse uno de los sobres sorpresa que apenas deparaban un globo nada sorprendente? ¿Cómo olvidar las entrañables y didácticas -todas lo eran- colecciones de cromos de Los diez mandamientos o de aviones o de naturaleza, por ejemplo? ¿O los consabidos chicles Talgo o Bazoka, que casi no te cabían en la boca? Acordarme de ellos ahora mismo y venirme un gustillo frutal a las papilas es todo uno.
Adjuntar un mini parque infantil con zona ajardinada proporciona a la plaza cierto ambientillo, aunque ha empequeñecido el espacio tradicional. Y los bancos siempre tienen la acogida de la gente de edad o los viandantes que hacen un alto en el camino. La plaza es un punto de tránsito de vehículos intenso, pero a la vez pretende ser un oasis pequeño. En ese marco el quiosco, que es una joya tanto conmemorativa como estética, se siente menos solo. Vecinos de la zona piensan que sigue un tanto huérfano. Propuestas ha debido haber. Acertadas o factibles es otra cosa.
En estos tiempos en que los quioscos de venta de prensa van desapareciendo a velocidad vertiginosa por toda la ciudad uno quisiera que este testigo tuviera un carácter menos escultórico y más viviente. Si no puede ser para una función como antes para otra que sea reconocida en el vecindario. A la espera estamos.
jueves, 27 de junio de 2024
Patas arriba en el Hospital Río Hortega
Desde el primer día que vi esta sillería gigante me pareció algo divertido. El objeto representado es de lo más común. Podría tratarse del homenaje a la silla, pero esa instalación aparentemente desordenada, colosal y caótica, es lo que la convierte en algo humano y sin duda ayuda a desdramatizar el marco donde se halla instalada.
Se encuentra en el exterior del macro hospital Pío del Río Hortega, paralelamente a los aparcamientos y al mismo hospital. Sillas con respaldo o sin respaldo, amontonadas y transmitiendo una sensación de movilidad y uso familiar, forman una larga fila juguetona. A veces me he puesto por capricho a contarlas, pero pronto me he perdido, en parte porque cuando se llega hasta ese escenario no es precisamente para una visita turística, por ejemplo.
He leído por alguna parte que el conjunto se compone de unas 70 sillas gigantes, obra del diseñador y polifacético creativo Javier Mariscal. ¿Se acuerdan de la mascota Cobi de los Juegos Olímpicos de Brelona del 92? Habrá quien considere este conjunto como una muestra de chatarrería o una gamberrada del artista o simplemente quien perciba desasosiego, y no obstante no existe nada de eso. Porque ¿hay algo más cercano, qué digo, más íntimo para nosotros que una silla?
La silla es un paradigma de nuestros ámbitos domésticos, laborales o públicos. Sillas de cocina, sillas de comedor, sillas de salón de actos, sillas de consultas, sillas a la puerta de casa...Sillas de enea o de madera, sillas de plástico o de forjado, de cuero o de piel...¿Hay alguien que no haya puesto no solo una sino un montón de sillas en su vida? Solo recordar cómo de niños teníamos que coger aquellas sillas de tijera y colocarlas en el modesto cine de colegio para ver la película y luego volverlas a apilar al final de la sesión es para tener un sentimiento reconocido hacia un objeto tan agradecido.
https://www.elmundo.es/elmundo/2008/03/23/castillayleon/1206271746.html
martes, 25 de junio de 2024
Los que aman al río Pisuerga
Paradojas ciudadanas. Mientras unos llenan de desperdicios y porquería los márgenes del río, otros se esmeran por recoger la basura, desbrozar y desmalezar las sendas. ¿Lo hacen por amor al Pisuerga? ¿Por un sentido de la colaboración ciudadana que procura por mantener el tesoro ambiental de las riberas de un río tan vital para Valladolid? Ellos se hacen llamar como asociación A.M.A. El Pisuerga (Asociación Medioambiental El Pisuerga), si bien el juego de palabras hace más entrañable convertir las siglas en un tiempo verbal dotado de sentimiento. Un imperativo que es un ruego, una propuesta, una necesidad.
Y, por cierto, el logotipo simpático es un trabajo del artista Manolo Sierra que, como tantas veces sabe dar en el clavo con las causas cívicas que se lo merecen.
Allí estuvo esta brigadilla voluntaria el sábado 22, en el entorno del Puente Colgante, margen izquierda del Pisuerga, con sus herramientas y su esfuerzo y dedicación personal. Es una tarea que realizan todos los sábados en diferentes tramos ribereños. Mujeres, hombres, jóvenes, jubilados, el tejido social que silenciosa y constantemente hace algo práctico mientras otros solo saben largar por la boca en el bar. Pero ojo, no se queden con la imagen de unos meros limpiadores de las orillas del Pisuerga, pues sus criterios y motivaciones son amplias.
viernes, 21 de junio de 2024
Y Joaquín Sorolla pasa estos días por Valladolid
Pero no lo hizo hace más de un siglo, aunque estuvo cerca. Si ya en sus años de aprendizaje Sorolla había dibujado representaciones del arte clásico la tentación de conocer de cerca la estatuaria medieval de Castilla la tenía al alcance. En la primera década del siglo XX Joaquín Sorolla pasó por algunas capitales de Castilla la Vieja y León -Segovia, Burgos, Ávila, León- tan diferentes en paisaje y luz de su Valencia habitual. En su recorrido pictórico plasmó fachadas de iglesias con sus arquivoltas, sus retablos góticos, sus sepulcros. La estatuaria de cartujas y catedrales polarizó su atención y con su maletín y caballete de pintor a cuestas fue traduciendo lo que la antigua imaginería de piedra le sugería. Se vio cara a cara con la rica expresión de la escultura religiosa castellana, no tan alejada de otros aires europeos, si bien con su propio ritmo y evolución.
miércoles, 19 de junio de 2024
La banda de Tarantino se pasea por Cantarranas
domingo, 16 de junio de 2024
La alegre e imaginativa fachada de la casa de las macetas de Vegafría
Es de suponer que no necesitan que se las riegue con frecuencia, aunque de vez en cuando, para contrarrestar la acción climática, alguien dará un repaso a esta belleza plástica virtual. Aquí los verdes, allí los rojos, los lilas, los amarillos, los azul celeste...Y por si fuera poco la parra crece y crece esperando el tiempo de las uvas. No sé si es más sorpresa o alegría lo que proporciona al viandante que no frecuenta la zona. Está en la calle Vegafría, esquina con Arca Real. Una calle de un barrio antiguo dentro de otro barrio de vieja urdimbre social, Las Delicias. La casa de las macetas bien merece un reconocimiento a la recreación imaginativa, que no naíf. Para mí es mucho más auténtica esta fachada.
viernes, 7 de junio de 2024
Jorge Guillén y los niños ponen a navegar barquitos en el Parque del Poniente
El conjunto es reciente, de 1998, y el autor Luis Santiago Pardo. El parque, un diseño que ocupa un espacio rectangular, fue proyectado hacia 1935. En la infancia de muchos vallisoletanos ya longevos permanece el recuerdo de un parque tan querido como el Campo Grande. Las estatuas de Pipo y Pipa, retiradas porque fueron afectadas por el vandalismo, un estanque en la zona central, parterres y bancos de piedra y forja que aún subsisten como se ve en las fotografías. Y el esplendor de los árboles frondosos que han seguido fieles, aunque los haya nuevos también, al lujoso espacio.
No fue mala idea, no, reconvertir un parque añoso en un diálogo poético de Jorge Guillén (Valladolid, 1893 - Málaga 1984) con la infancia. Un trío de personajes: el poeta que flota un barco de papel junto a un niño, mientras en un extremo del estanque-océano otro niño permanece pendiente de recibir otro navío. Es un juego apacible, de cuento. Pero aunque el conjunto escultórico concentre la atención del paseante, y muchos de ellos simplemente atraviesan la plaza, están de paso, sigo pensando que la majestuosidad de los árboles y la belleza de los bancos de otras época pero de un diseño aún moderno concede acogimiento al espacio.
Las pérgolas metálicas son más recientes pero cumplen su función y con la zona actual de juegos infantiles se complementa un parque tan querido como tan a mano del ciudadano de a pie.
EL NIÑO DICE…














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