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domingo, 16 de marzo de 2025

Heraldos de la primavera

 



Los heraldos de la primavera se han exhibido estos últimos días por la ciudad. Ni el Campo Grande ni las riberas del Pisuerga -en este caso se advierte una imagen del Puente Colgante- podían ser ajenos al florecimiento. Los heraldos nos dicen cada año que los árboles nunca mueren o si lo hacen son resistentes hasta el final. ¿Son los árboles metáfora de los hombres o nosotros réplica de ellos? Nos antecedieron en la vida y crecimos a su amplia sombra material. Haciendo uso y abuso de ellos. Hoy siguen ahí, no han perdido espacios urbanos. Su queja frecuente es llamarnos analfabetos. Apenas distinguimos entre especies, aunque ellos, pacientes y misericordiosos, nos perdonan. Con la eclosión de su fronda parecen decirnos: tenéis una oportunidad para acercaros y saber más de cada uno de nosotros. Que el tráfago automovilístico y callejero no os haga ignorarnos. Venid a admirarnos y no solo a cobijaros cuando pegue la canícula. Yo, al menos, cuando contemplo la floración es lo que escucho de su tímida voz. He ahí la belleza al alcance de nuestros sentidos, me digo.









viernes, 6 de diciembre de 2024

Postales de otoño. ¿Árbol hombre u hombre árbol?

 


Estimado Elfo. Te resistes a desaparecer del paseo después de estar verdecido durante meses más cálidos y haber adornado el pavimento junto a los plátanos. Pero no sabes irte como otros de la noche a la mañana, desvistiéndote y dejando tu esqueleto a la intemperie. Eres tan generoso que hasta en tu otoñada tienes que hacer un alarde de belleza y desparramar lentamente la hojarasca. Como quien regala onzas de oro a los caminantes. Te doras con los colores de la senectud, porque aunque te cuesta la partida quieres sentirte esperanzado. Bien sabes que recuperarás nuevamente el ciclo que llevas dentro. 

Te llamo Elfo porque no sé si eres árbol convertido en humano o humano mutado en árbol. Imaginaciones mías, si quieres. Es que me recuerdas por una parte a aquellos seres que vivían inmersos en la naturaleza fecunda de los países nórdicos y que podían ser considerados incluso deidades. Pero también pienso, por su mayor cercanía, en el roblón de Cantabria que la mitología céltica cultivó para pasmo de niños y de incautos. Y aún más. Existe una tradición escultórica de tiempos medievales en que cundieron las representaciones de los salvajes, hombres cubiertos de vegetación, y aquí, en la fachada del Colegio de San Gregorio, tenemos una exquisita muestra desde la que se exhiben tan misteriosos como arrogantes. 

Ya te digo, que son asociaciones de ideas,pero también de sueños, del paseante. Porque si algo tiene una ciudad es que permite, si se la sabe mirar en sus detalles y a la vez en su perspectiva más global, asociar imágenes que remiten no solamente al pasado de la urbe sino de cualquier rincón del mundo que nos haya sido dado conocer. Y consiguientemente del propio individuo que observa. Y con las imágenes viaja siempre el pensamiento, esa propiedad que es a la vez elaboradora y nutritiva para comprender el tiempo y el ámbito en que se vive. Pero qué te voy yo a contar a ti que durante tu florecimiento y maduración has visto transitar a tantos vallisoletanos, humanos y caninos.

Te dejo la imagen de una pareja de salvajes de piedra para que dialogues con ellos. Mientras dure tu hermosura gualda seguiré parándome ahí donde tú y otros como tú os encontráis, delante del antiguo Hospital Militar, en el Paseo de Zorrilla. Y seas Elfo, Roblón o Salvaje, o ninguno de ellos o acaso todos en esencia permite que siga soñando y conectando imaginaciones que me deleitan.



domingo, 22 de septiembre de 2024

Un héroe de todos los tiempos

 



Cuando alguien en otra entrada del blog nombró al bello animal como el héroe, además de hacerme pensar en la idea me proporcionó el título. A la vez un calificativo me llevó a un libro de Lérmontov donde, si bien el protagonista es hombre, le adjudica el título de Un héroe de nuestro tiempo. Pero el toro no es solamente héroe, protagonista y acreedor de satisfacciones humanas sino un animal entre otros muchos que han vertebrado la manera de satisfacer en todas las épocas históricas necesidades humanas, sean estas nutritivas, de fuerza de trabajo o de proporcionar diversión. Es decir, y por eso hay que denominarlo así, un héroe de todos los tiempos.

De esta escultura de José Luis Medina Castro se podría decir que se trata de la personificación de un dios. Por qué no. Aunque en tiempos prerromanos la cultura del pueblo que había por esta zona se dedicaba más al cereal (los vacceos) en lo que hoy son algunas provincias colindantes, como Ávila, Salamanca y Zamora, quienes habitaban se dedicaban al ganado (los vetones) Es de suponer que los intercambios ya se producirían entonces y las producciones para las necesidades estuviera extendida en mayor o menor medidas entre distintos pueblos de la Meseta. 

Ni que decir tiene que con el tiempo y la sucesión de civilizaciones y el desarrollo de posteriores sociedades el ganado vacuno llegó a todas partes. No en balde los vetones y otros pueblos generaron innumerables esculturas representando animales a los que se han denominado verracos, pero no son solamente cerdos, sino que también representan a toros, jabalíes e incluso algún oso. ¿Cultos agradecidos a los animales y sus potencias? ¿Sistemas de acotamiento de territorios? Los arqueólogos y antropólogos tendrán mucho que decir al respecto.



Nuestro toro es más moderno y no es de piedra. sino de bronce. Su tamaño es importante, leo que 1,75 por 3,50 metros. Elevado sobre un podio resulta más imponente y se encuentra situado de manera un tanto discreta pero a la vez significativa. Al principio de los Jardines de La Rubia, en pleno Paseo de Zorrilla, que otrora fueron más amplios pero que la exigencia del tráfico obligó a dividirlos, no sé si justamente, en sentido longitudinal, el toro mira hacia el antiguo Matadero, cuyas instalaciones fueron salvadas para usos modernos cuando se cerró y trasladó aquel matadero histórico. Por otra parte esta escultura también se halla junto a la denominada Glorieta de la Comunidad, donde una escultura de Primitivo González y un estanque evocan la unidad de las provincias que forman hoy Castilla y León. Una comunidad que sabe tanto en el pasado como en el presente de la importancia de las ganaderías, sobre todo la ovina, la vacuna y la porcina. 

No he podido resistirme a incluir imágenes desde distintos ángulos del noble y benefactor toro, que lo es no solo de nuestra cultura sino de muchas otras del planeta. Los olivos situados en su proximidad son también representativos de nuestro ámbito mediterráneo y bien merecían aparecer en esta entrada.