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jueves, 19 de junio de 2025

Un quiosco con una segunda vida y una decoración sencilla y grata

 



Una segunda vida en estos tiempos no es una bagatela. Y menos para un quiosco. ¿O prefieres decir kiosco? A mí antes me gustaba llamarlo con k. Desde que en mi infancia  el kiosco era una seña de identidad de la calle o del barrio, y del escolar que se paraba delante de él a todas horas para ver las portadas de los tebeos o comprar alguna chuchería. Además aquellos kioscos tenían aires orientales, había algo atractivo y misterioso en ellos. No en vano el Diccionario de la RAE recoge: 

Del fr. kiosque, este del turco köşk, este del persa košk, y este del pelvi kōšk 'pabellón'

De otro tiempo y bastante original solo queda uno en la Plaza del Caño Argales, que ya he traído al blog. Pero en las últimas décadas han pasado por muchos diseños y remedos, sin mayor interés arquitectónico, salvo excepciones. La crisis de la prensa papel, que es tanto como decir el relevo generacional de lectores en favor de lo digital o simplemente de nada, ha sentenciado muchos quioscos. Las jubilaciones de los propietarios no han sido tomadas por nuevas manos. Los quiosco languidecen. Pero siempre hay alguno que inicia una segunda vida. El de las imágenes, en la calle Constitución, ha sido repuesto recientemente al acabarse las obras de lo que fue El Corte Inglés e inaugurarse la macrotienda Zara. El lugar y tránsito peatonal, abundante, en teoría le favorece. La obra pictórica que lo adorna, sencilla y grata, lo dignifica y torna más atractivo. Al menos este paseante lo vio así. La firma Alezeia F.V.
  









sábado, 14 de septiembre de 2024

De mamíferas, de rostros, de universos solidarios, de recreaciones mágicas, de simbolismo abstracto. Pintura de Nela Prieto en la Sala del Palacio de Pimentel

 


"Pinto desde mis sueños, mis emociones, mis creencias, mis esperanzas". Leo esta cita de Nela Prieto (Valladolid, 1956-2022) en el catálogo de la exposición sobre su obra pictórica en el Palacio de Pimentel. Y al criterio sintetizado en esa cita parecen responder los distintos cuadros. 

Formas y color es lo que más he apreciado en este paseo por el mundo plástico de Nela. Muchas de estas obras se me antojan expresionistas, no solo en la desfiguración de los personajes sino en la intensidad de los colores utilizados. Otras tienen un toque surrealista apoyado en una exageración de gestos o de cuerpos. Las hay que rozan el ilusionismo mágico y las que viajan por lo simbólico de la abstracción. Pero en ese juego entre formas y colores se produce el desenlace de la particular obra de Prieto. Kandinsky escribió en su tratado Lo espiritual en el arte: "El número de colores y formas es infinito, y así son también infinitas las combinaciones y al mismo tiempo los efectos. El material es inagotable". ¿No es acaso esta la sensación que se tiene al contemplar esta muestra de Nela Prieto? 




¿Dónde traducía Nela Prieto sus emociones, esperanzas, reivindicaciones, sueños y fantasías? En las temáticas que se pueden ver en estos cuadros. En la reivindicación de la mujer, expuesta en su serie Mamíferas. En la presencia del mundo africano o asiático, siempre en tensión con el Occidente. En el universo de las ficciones que son exponente de las ilusiones más personales. En el complejo e inextricable mundo de los símbolos que tanto atrapa en conflicto tantas veces con la Razón, y que solo parece ser objeto de acceso a través de las geometrías abstractas. En el retrato representado por caras distorsionadas e irreconocibles, y entonces uno piensa: los rostros de quienes vemos todos los días ¿hasta qué punto los identificamos más allá de unas facciones que nuestro cerebro ya ha catalogado y que no deseamos explorar más?




Habrá quien diga al ver la abundancia y diferenciación de las obras de Nela Prieto: esta me suena a Chagall, aquellas a Saura, estas otras a los expresionistas centroeuropeos, lo de allá al fauvismo, esas otras figuras a las de los batik africanos...Y qué. ¿No son precisamente esas otras corrientes, estilos o maneras de concebir la vida a través del arte plástico en otros autores y culturas la que incentiva al artista que, como Nela Prieto, busca el mundo exterior y prospecta en el propio? Nela Prieto dijo: "Pintar es lanzar emociones al mundo, y eso es a lo que aspiro cada día de mi vida, con cada una de mis obras".