lunes, 14 de septiembre de 2026

Zonas cálidas se confrontan con zonas grises en el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano

 


Aunque el título de esta muestra sea Zonas grises, resulta imperceptible para el visitante sentirse condicionado por el gris. Tanto la idea como el título han corrido a cargo del pintor Miquel Mont, que también expone obra propia en otras salas del museo. La exposición y propuesta Zonas grises consiste en la agrupación de obras permanentes del propio fondo del museo pero de distintas épocas y autores contemporáneos, de estilos no análogos, como propiciando un encuentro que el ojo del visitante debe confrontar. Inevitable comparar, anteponer unos gustos sobre otros, valorar lo figurativo y lo abstracto, pulsar universos de formas escultóricas junto a las pictóricas, todo en función del criterio de cada observador. Miguel Mont nos explica de qué va llamar a la muestra Zonas grises:

"Empleando como herramienta el color de los muros y paramentos sobre los que se presentan la obras, modificando la convención más adoptada de forma internacional para exponer el arte moderno y contemporáneo: la pared blanca. Para ello he desplegado una gama de seis grises claros, de parecida luminosidad, pero con tonalidades ligeramente distintas. La gama se extiende en una secuencia ordenada que se repite cubriendo la totalidad de los muros de las salas. Cada gris establece un diálogo con los tonos y las dominantes de los demás, como en una pintura mural autónoma, así como con los colores y materiales que componen cada una de las obras presentadasLa elección de este color se debe principalmente a la suave tensión visual que genera con el contexto y los otros colores con los que se rodea. Esta tensión, en apariencia contradictoria, es fruto de un choque entre la percepción de lo que produce el gris en su comportamiento hacia los contrastes y su naturaleza constitutiva, resultado de mezclar blanco y negro en proporciones variables. Por un lado, el gris como color tiende a suavizar o acentuar ligeramente todos los contrastes, facilitando con ello una cohabitación armoniosa entre tonos distintos, y en particular en el caso de los contrastes simultáneos".

Y en función de este criterio Miquel Mont y el equipo del museo, con el director Javier Hontoria al frente, seleccionaron obras del siglo XX y de la actualidad de los fondos permanentes de la Asociación Colección Arte Contemporáneo y Naturgyenergy Group, depositados en el museo. Autores más antiguos como Josep de Togores, Ángeles Santos, Celso Lagar, Roberto Fernández Balbuena, Maruja Mallo, Manuel Ángeles Ortiz, por ejemplo, se exponen junto a obras de Millares, Manolo Hugué, Joan Brossa, Cristina Iglesias, Ferrán García Sevilla, Guillermo Lledó, Nacho Criado, Pello Irazu, Joaquim Chancho, Washington Barcala, Begoña Goyenetxea, José María Iturralde, Elena Blasco...Me habré dejado algún nombre. Os invito a que os paséis por el espacio donde se expone esta variada obra que siempre os sorprenderá verla en estos diálogos de formas y de colores. 








































jueves, 3 de septiembre de 2026

Un trasplante testimonial: los restos del claustro desaparecido de la Merced en la Plaza de San Juan

 


María Pía ya no está sola. Y eso que lleva ahí veintiséis años. Bueno, jamás estuvo sola. La Plaza de San Juan es en verano un hervidero de gente sentada en los bancos a la sombra de los frondosos árboles. O en las terrazas de los bares de las aceras. Pero ahora la niña María Pía, la obra de la escultora vallisoletana Ana María García Cavero, tendrá al otro extremo una de esas huellas del pasado que había que acomodar en alguna parte antes de que desapareciera del todo. Convivirá por lo tanto con los restos de arquería de un convento desaparecido que había existido en la proximidad, donde se ubica ahora el Colegio de San José y unos bloques de viviendas modernos. Quién sabe si las piedras no harán a María Pía arcanas confidencias en las noches de estío como solo los seres inanimados suelen hacerse entre sí sin que los humanos lo perciban.

Yo diría que aquí, entre el marco vegetal de este espacio, la arquería, recién adaptada en un extremo de la plaza, se ha asentado como una escultura más. En estos arcos permanece la memoria de la obra que debió ser. Nada menos que el claustro procesional de un convento de considerable envergadura que recuerda el claustro del mal llamado Patio Herreriano que traje al blog hace poco. Originariamente el claustro fue uno de los que tenía el convento masculino de la Merced Calzada, fundado en el siglo XIV. Fue nuestro paisano Pedro de Mazuecos "el Mozo" el autor de la traza del claustro, si bien quienes ejecutaron la obra fueron los maestros de cantería Hernando de Hoyo y Rodrigo de la Cantera varios años después de que muriera Mazuecos, en 1621. Podría incluso insinuarse que rescatar esta arquería de la incuria del tiempo es sobre todo un homenaje a los maestros de obra, canteros y albañiles que en otros tiempos dejaron la piel por aquello de ganarse el pan y a la vez ejercitar su profesionalidad magistral.





Ya en su Viage de España el ilustrado y viajero Antonio Ponz, que realizó una ingente obra de inspección de obras y bienes artísticos por todo el país, citó al pasar por Valladolid: "La portada de la Iglesia, y claustro del Convento de PP. Mercenarios Calzados tiene bello ornato de arquitectura según el estilo de Juan de Herrera: aquella con dos columnas de orden dórico, y su cornisamento, y el claustro las tiene dóricas en la galeríainferior, y jónicas en la superior (...) Volviendo al claustro de este Convento, hay en él un sepulcro de Doña Leonor, muger del Rey Don Fernando de Portugal, y madre de Doña Beatriz, segunda muger del Rey D. Juan el Primero de Castilla"

Otro relator de acontecimientos de la ciudad y bienes eclesiales, como fue el vallisoletano Juan Antolínez de Burgos, también cita el edificio en su Historia de Valladolid y dice del claustro: "Tiene un claustro, que aunque no es muy grande, es su fábrica y arquitectura de las mejores de Valladolid: todo es de piedra, las bóvedas se hallan pintadas curiosamente, y alrededor de él están embutidos en la pared unos cuadros de muy buenas pinturas que refieren la vida y milagros de San pedro Nolasco, fundador de esta sagrada religión". Cuando uno lee esto se siente obligado a imaginar aquello.




Conclusión: que el convento fue apreciado artísticamente en su tiempo y que, como otras arquitecturas, debido a los procesos y avatares históricos que se han sucedido, tales como crisis conventuales, desamortizaciones, exclaustraciones, venta de inmuebles y terrenos, especulaciones urbanísticas, etc., han legado en infinidad de casos o bien ruinas o la desaparición definitiva de las construcciones levantadas en su día. De esta arquería "resucitada" algunos guardamos memoria por haberla visto de muy jóvenes en el patio de deportes del jesuita Colegio San José. Aquellos terrenos, sobre los que ahora se levanta un grupo de edificaciones modernas entre las calles Maldonado y Don Sancho, además del suelo ocupado por el citado colegio, habían acogido el convento de la Merced Calzada. Al venderse los terrenos por parte de los jesuitas la arquería desapareció y al cabo de un tiempo se supo de su instalación en una finca privada. Hasta la cesión al municipio y el traslado a la plaza de San Juan. De ambas situaciones ruinosas adjunto fotografías al final de la entrada.


Ver también:

















Fotografía del claustro principal desaparecido que aparece en el libro Patrimonio perdido. Conventos desaparecidos de Valladolid, de la profesora María Antonia Fernández del Hoyo.



En la imagen de la izquierda, los restos de la arquería en la zona de deporte del colegio San José en los años 60 del siglo XX. En la imagen de la derecha su instalación maltratada en la cerrada finca particular de Los Quemadillos, entre Simancas y Valladolid. Fotografías tomadas de internet.