viernes, 21 de febrero de 2025

Asunción Esteban Recio hablará sobre la disidencia religiosa de las mujeres en el Valladolid del siglo XVI




Conferencia de Asunción Esteban Recio 
«¿Feminismo antes del feminismo? 
La disidencia religiosa de las mujeres 
en el Valladolid del siglo XVI» 

 Presenta Esperanza Ortega

Fundación Segundo y Santiago Montes
Viernes 21 de Febrero. 20,00


Asunción Esteban Recio es profesora Titular de Historia Medieval de la Universidad de Valladolid. Sus investigaciones no se limitan al periodo medieval, sino que se han articulado en torno a dos grandes líneas: el estudio de la conflictividad en el mundo urbano y la Historia de Género. Presidenta del Colectivo Universitario Contra el Olvido, que se ocupa de mantener viva la memoria de lo sucedido durante la Guerra Civil y la Dictadura franquista, ha organizado numerosos congresos y jornadas ciudadanas sobre el tema, dando a conocer las historias de los desaparecidos y represaliados en la Guerra Civil en Valladolid y otras partes de España. 




Entre sus estudios destaca también el de los movimientos heréticos y su relación con la Iglesia católica, con un interés especial por las mujeres que se vieron inmersas en esos movimientos en la época de la contrarreforma. Sobre este tema ha publicado en 2020 el volumen titulado Herejes luteranas en Valladolid. Fuego y olvido sobre el convento de Belén, centrado en el Auto de Fe que tuvo lugar en nuestra ciudad en 1559, en el que fueron quemadas en la hoguera un numeroso grupo de monjas del Convento de Belén. Su trabajo tiene por objeto la recuperación de la memoria del afán reformista y el anhelo de libertad de pensamiento que desapareció en la misma hoguera en la que fueron quemadas aquellas mujeres. 

Su último estudio, publicado en 2022, se titula Cuando luchar es sobrevivir. Resistencia(s) de las mujeres frente a los totalitarismos. La conferencia que impartirá en la Fundación Segundo y Santiago Montes versará sobre la condena de la Inquisición y consecuente ejecución de estas monjas de los conventos vallisoletanos, tema en el que ha trabajado con el teólogo Juan Manuel González.







(Comunicación remitida por la Fundación Segundo y Santiago Montes)


lunes, 17 de febrero de 2025

La dulzura perfeccionista de la escultora barroca Luisa Roldán, la Roldana, en el Palacio de Villena

 



El visitante no va de enseñar nada. Va de aprender. Aprender a mirar. Porque a veces el arte esconde, más allá de las temáticas y los mitos, una manera de representar que llega. Y más cuando una obra o un autor determinados no ha sido vista con cierta amplitud. Pero ahí está la clave del estilo único de un artista. O si se quiere, la sensibilidad y la voluntad de este para transmitir miradas más largas. Acostumbrados como hemos estado siempre a contemplar el Barroco en una dirección sumamente dramática, no por ello de menor calidad expresiva y técnica, uno se sorprende por otra perspectiva alejada de lo que hemos acostumbrado a ver y sobre todo en Valladolid, con autores como Alonso Berruguete y Juan de Juni, y posteriormente Francisco del Rincón y Gregorio Fernández. Y es la perspectiva que nos ofrece la deslumbrante obra de la escultora sevillana Luisa Roldán, apodada la Roldana, nacida en Sevilla en 1652 y fallecida en Madrid en 1706.  

Esta mujer se formó en el taller de su familia, pues su padre Pedro Roldán ya era un importante escultor de aquel tiempo. Realizó su obra en Sevilla, Cádiz y posteriormente en Madrid, donde fue escultora al servicio del último rey de los Austrias, Carlos II, y después del primer Borbón, Felipe V. Sus trabajos fueron realizados tanto en madera policromada como en barro cocido policromado, lo cual da idea de su capacidad para manejar materiales diferentes que exigían tratamientos acordes con el material. 


Virgen de la leche


Nunca había visto otras obras de Luisa Roldán de las que ya están desde hace tiempo en la colección del Museo de Escultura. Reconozco  que en el amplio rato que he pasado contemplando las piezas expuestas he sentido especial predilección por aquellas de tamaño pequeño, bien imágenes representativas de la virgen María o bien de escenas relacionadas con la vida de esta según pasajes evangélicos. Y esta preferencia por dos factores. Por la caracterización que mayormente tienen los personajes, rostros contentos y de satisfacción, que transmiten cercanía cuando no ternura. Donde hay un toque especial de dulzura y delicadeza, ¿acaso porque es una mano femenina la que pone la impronta? Y por otra parte por lo ricamente que están trabadas las escenas, con un perfeccionismo y cuidado armoniosos. 

Me llamó la atención que hasta los niños nazarenos están carentes de dramatismo por mucho que lleven una cruz a cuestas, que ya es de por sí un simbolismo oneroso. Son niños que juegan. Y ahí veo, acaso son imaginaciones mías, el quid. Todas las imágenes adquieren un enfoque lúdico, y se me antoja que la propia Luisa realizara los trabajos como si fabricara juguetes. ¿Acaso no es esa la sensación que percibe el visitante? ¿Y que tendría de malo que ella tuviera esa visión? ¿No es precisamente lo que da esa sensación de equilibrio psicológico, de calma y bonhomía, a cada uno de los actuantes que ella labró? ¿Y qué decir de la cabalgata de los Reyes? ¿No son sus protagonistas verdaderas figuras de cuento oriental que camelarían tanto a niños como a adultos?

Una exposición que es goce y regocijo. Otras representaciones de Luisa Roldán de tono más dramático, tal como Ecce Homo o la pareja de Dimas y Gestas, tampoco tienen la gravedad dramatizante de las realizaciones del barroco castellano, por ejemplo. Y esto sorprende. La Roldana fue sin duda una rompedora que impuso su criterio femenino, incluso regateando toda esa parafernalia de angelitos tan al gusto eclesiástico de la época.




La educación de la Virgen


Sin pretender ser ni catálogo ni reproducción de detalle de todas las obras -un total de 57- que la exposición temporal ofrece en el Palacio de Villena, dependiente del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, traigo aquí algunas de las imágenes expuestas. Una parte es realización de la propia Roldana, bien en solitario o terminadas en el trabajo de policromía por Luis Antonio de los Arcos, su marido, y Tomás de los Arcos, que trabajaban en el mismo taller. Y otra parte de la exposición son trabajos de diversos autores que complementan la visión de lo expuesto.

Animo a que se pasen a ver a La Roldana. La obra de esta mujer no es algo que se vea todos los días, y de hecho trabajos suyos ya han sido expuestos en otros países. La exposición permanecerá hasta el 9 de Marzo.


Niño Jesús con San Juan Bautista


Tránsito de la Magdalena


Virgen cosiendo

La virgen niña con San Joaquín y Santa Ana

Niños Jesús nazarenos



Virgen con el Niño y San Juan Bautista

Virgen con el Niño

San José con el Niño

Nacimiento de San Gabriel y San Miguel

San Juan Bautista niño 

San Roque, el Niño y el perro


San Antonio de Paula

Cabalgata de los Reyes




Ecce homo

Dimas y Gestas





Y junto a obras de la Roldana obras de otros autores


José de Arce



Pedro Roldán, padre de Luisa Roldán. Cabeza de Apóstol

Nicola Fumo. San Miguel Arcángel

Giovanni Battista Morelli, Niño Jesús dormido

Carlos II. Luca Giordano

Carlos II. Autor desconocido. 

Virgen de la Soledad. José de Mora y Virgen Dolorosa. Pedro de Mena

Santiago y Rey Salomón. Pedro Duque Cornejo

San Ignacio de Loyola. Pedro Roldán












viernes, 14 de febrero de 2025

Profundidad del aire de Jorge Guillén. Hondura del hierro de Eduardo Chillida.

 



Soy, más, estoy. Respiro. 
Lo profundo es el aire. 

Así habla la escultura del donostiarra Eduardo Chillida, sita en calle Cadenas de San Gregorio, con palabras de Jorge Guillén, poeta de la generación del 27 nacido en Valladolid, donde pasó su infancia y la primera juventud. Lo vertical y lo horizontal se anudan, no solo se entrelazan. Y en la oquedad maciza que no vacía del metal, que emerge de lo inmóvil, el aire. Siempre el aire. La gran plancha de acero rotén naciendo del suelo, proyectándose sobre el muro de la historia, acompañándose del árbol, testigo natural de que el aire no solo transcurre sino que está para mover la vida de todas las especies y aligerar la carga humana. El aire, habitante de la tierra. El homenaje del escultor a Jorge Guillén.



Eduardo Chillida escribe en uno de sus Escritos, el que titula Yo soy un fuera de la ley:

"Cuando murió Miró, un gran amigo y un artista y hombre admirable, le quise hacer un homenaje, pero procurando ponerme, como en otras ocasiones, en un terreno común a la persona homenajeada. Cuando le hice un homenaje a Jorge Guillén, primero estuve releyendo toda su obra para tratar de encontrar algún concepto en el que pudiéramos estar  en el mismo terreno los dos. Lo encontré en Cántico. En un lugar dice Lo profundo es el aire, un concepto perfecto para mí. Con Joan Miró intentaba algo equivalente. Era dificlísimo, porque según por dónde iba, salía yo, y si me paraba un poco, salía él. Meditando me di cuenta de por qué era difícil: porque miró ha trabajado siempre en el dibujo y en la línea curva, toda su obra está fundada en ello.La línea conceptualmente es cóncava y convexa. En Miró lo que manda es la convexidad, y en cambio lo que manda en mí es la concavidad. Había un problema muy difícil de resolver. Lo resolví con un tipo de formas en las cuales las concavidades y convexidades se podían emparejar, las tensiones contrarias podían ajustarse porque eran formas crerradas, casi cerradas. Eran tensiones cerradas porque si no, no se podía resolver"-





El paseante, que de vez en cuando se deja caer por ese corazón de la urbe, donde se apiñan monumentos significativos del antiguo Valladolid  -San Pablo, Palacio Real, Colegio de San Gregorio con su Museo de Escultura y su Casa del Sol, el Palacio de Villena y el de Pimentel- gusta de pisar esa rúa Cadenas de San Gregorio que ganó tanto desde que hace ya unos cuantos años se peatonalizó rigurosamente. Y bien sea atravesar la calle para algún recado o recalar en una visita al Museo, lo que es imprescindible es detener los pasos y contemplar el Homenaje a Guillén que la mano de Chillida, y del arquitecto Peña Ganchegui, que cooperó en su instalación, dejaron firme constancia para el futuro. 

El espacio lo eligió el mismo Chillida, junto al muro de San Gregorio, y no se puede decir que la obra haga vibrar a la vecindad o a la ciudadanía en general. Ya es sabido que el gusto conservador de la estatuaria de carácter realista e historicista está más prendido en la gente -al fin y al cabo es más facilona de captar- que esta diferente especie de género poético o sencillamente que explora las formas y los volúmenes geométricos con otra concepción. Allá cada cual. Pero conviene hacer el esfuerzo de aceptar nuevas visiones y reconocer que se tiene al alcance una obra de un escultor de importancia mundial.







Y puesto que la idea de lo profundo es el aire inspiró y estimuló, tanto emocional como creativamente a Eduardo Chillida, reproduzco una parte del extraordinario poema Más allá, incluido en Cántico, de Jorge Guillén. Léase transgrediendo lo ordinario, pronunciando con firmeza, haciendo lentitud del ritmo continuado, imparable, degustando la precisión de cada verso, concentrándose en el magnetismo de las estrofas, donde todo es admiración y luz y ganas de vida.



MÁS ALLÁ 

(El alma vuelve al cuerpo, 
Se dirige a los ojos 
Y choca.) —¡Luz! Me invade 
Todo mi ser. ¡Asombro! 

Intacto aún, enorme, 
Rodea el tiempo. Ruidos 
Irrumpen. ¡Cómo saltan 
Sobre los amarillos 

Todavía no agudos 
De un sol hecho ternura 
De rayo alboreado 
Para estancia difusa,

Mientras van presentándose 
Todas las consistencias 
Que al disponerse en cosas 
Me limitan, me centran!

¿Hubo un caos? Muy lejos 
De su origen, me brinda 
Por entre hervor de luz
Frescura en chispas. ¡Día! 

Una seguridad 
Se extiende, cunde, manda. 
El esplendor aploma 
La insinuada mañana. 

Y la mañana pesa. 
Vibra sobre mis ojos, 
Que volverán a ver 
Lo extraordinario: todo 

Todo está concentrado 
Por siglos de raíz 
Dentro de este minuto, 
Eterno y para mí. 

Y sobre los instantes 
Que pasan de continuo 
Voy salvando el presente, 
Eternidad en vilo. 

Corre la sangre, corre 
Con fatal avidez. 
A ciegas acumulo 
Destino: quiero ser. 

Ser, nada más. Y basta. 
Es la absoluta dicha.
¡Con la esencia en silencio 
Tanto se identifica! 

¡Al azar de las suertes 
Únicas de un tropel 
Surgir entre los siglos, 
Alzarse con el ser, 

Y a la fuerza fundirse 
Con la sonoridad 
Más tenaz: sí, sí, sí, 
La palabra del mar! 

Todo me comunica, 
Vencedor, hecho mundo, 
Su brío para ser 
De veras real, en triunfo. 

Soy, más, estoy. Respiro. 
Lo profundo es el aire. 
La realidad me inventa, 
Soy su leyenda. ¡Salve!






jueves, 13 de febrero de 2025

Homenaje y recuerdo al poeta Justo Alejo en la Fundación Segundo y Santiago Montes

 


HOMENAJE AL POETA JUSTO ALEJO

La Fundación Segundo y Santiago Montes organiza un Homenaje al poeta Justo Alejo

VIERNES 14 DE FEBRERO, 20.00


Justo Alejo (Formariz,(Zamora, 1935 - Madrid, 1979) habría cumplido 90 años en 2025. Su memoria, sin embargo, permanece presente en los que le conocieron o han leído su obra. Poeta tan intenso como prolífico, escribió poesía en todas sus variedades, también en la experimental y visual.Un ejemplo de su poesía visual es la Antología realizada por Manuel Ángel Delgado, titulada FLOrecen hacia el olvido tus paSOS, editada por la Universidad de León, que se presenta en este acto. 

Sus primeros libros de poemas se publicaron en la ya legendaria Librería anticuaria Relieve, regentada por los hermanos Domingo, Pablo (Blas Pajarero) y Pepe. Justo Alejo, que ni siquiera había estudiado bachillerato cuando llegó a Valladolid en 1954, encontró allí un campo abonado para su temprana afición poética, en las reuniones que se realizaban con la presencia Francisco Pino, Ramón Torío, Fernando Zamora etc. Enrolado en el Ejército como forma de ganarse la vida, por consejo de sus amigos, decide estudiar llegando a realizar las carreras de Magisterio, Filosofía y Letras en la rama de Filología Francesa, y Psicología. Y a pesar de que iba publicando su obra poética y colaboraba en distintos periódicos, entre ellos el Norte de Castilla, Triunfo y El País, siguió trabajando en las oficinas del ejército. En ese trabajo, ya en sus últimos años, sufrió un acoso que, unido a la amenaza de retroceso de la transición política nacional, le llevaron a temer por su carrera, su vida y la seguridad de los suyos. Y en 1979 se lanzó al vacío desde el sexto piso del Ministerio del Aire. 





Entre las obras de Justo Alejo destacan Yermos en la espera (1959), Cierta biografía (1960), Alaciar (1965), monuMENTALES REBAJAS (1971), Son netos (1976) y HOY en día El desencanto LAVA más BLAAANCO. Su estilo, que se expresaba tanto en los sonetos y otras estrofas clásicas como en el verso libre, coincidía en hondura y dramatismo con César Vallejo y en originalidad y osadía con Francisco Pino. 



Los encargados de glosar su figura poética en este homenaje serán Manuel Ángel Delgado, Javier Dámaso y Luis Marigómez. 

Manuel Ángel Delgado es Licenciado del Filosofía y Letras y ha desarrollado su actividad profesional en Asturias y Castilla y León. Ha sido monitor de poesía en la Universidad Popular de Gijón y es especialista en Justo Alejo. Ha estudiado la obra de otros autores zamoranos, como Claudio Rodríguez o Tomás Sánchez Santiago. 

Javier Dámaso fue profesor de la Facultad de Derecho de Valladolid, profesión que combinó desde los años ochenta con su obra literaria. Como poeta visual, obtuvo en 2011 el accésit el I Premio Francisco Pino de Poesía Experimental, por un conjunto de cinco poemas titulado Incluso sin palabras. Ha editado Tras el cercado en 2016 (junto a dibujos de J.C. Sanz Belloso) y ha participado en numerosas exposiciones de poesía visual. 

Luis Marigómez es escritor, traductor, fotógrafo y crítico literario. Como poeta, ha publicado tres libros: Año, Fronda y Vislumbres. Como crítico de poesía visual, ha realizado la antología de poesía visual de Tomás Salvador De aleda a aldea. Una muestra de su obra fotográfica pudo verse en la Fundación Segundo y Santiago Montes, a la que ha estado y sigue estando estrechamente vinculado.