martes, 14 de mayo de 2024
Ana Rodríguez Fischer presentará 'Antes de que llegue el olvido' en la Fundación Segundo y Santiago Montes
jueves, 9 de mayo de 2024
El despreocupado Arlequín de Ángel Membiela
Me gustan las esculturas en que el personaje representado está abstraído. Por supuesto, las imágenes que evoquen lo épico o lo místico, por ejemplo, tendrán caracterizaciones que exalten los valores de su leyenda o la ascesis que le aleje del suelo que pisa. Pero hay personificaciones que, aun siendo de tipos humanos extraordinarios, provengan o no del mundo de la ficción, adoptan una actitud semejante a cualquier comportamiento del común de los mortales. Es el caso de la proximidad que suscita el Arlequín sentado, obra del escultor vallisoletano Ángel Membiela Rodríguez. Se halla situado en la calle Fray Luis de León, a la altura del colegio La Salle, en una actitud despreocupada y lasa, como si se estuviera recuperando de una de sus actuaciones.
Porque el arlequín, ¿medita? ¿Observa al corro de espectadores que se disuelve? ¿Piensa en la siguiente actuación? ¿Simplemente se relaja? ¿O le acucia el escepticismo sobre un oficio que tal vez no le dure hasta el fin de sus días? El arlequín ha detenido su ritmo y sus chanzas y se convierte en un humano escapado de la Comedia del Arte. No es un mero personaje camaleónico que trata al mundo a patadas para defenderse de él y de paso de sí mismo. Membiela reconvirtió el duro metal del perfil laminado que forma la figura en un conviviente de calle más.
Porque este arlequín parece ser también el artista callejero que vive del reconocimiento de su obra por parte de los viandantes. Es el saltimbanqui que entretiene. El acróbata que deleita con su gimnasia. El danzarín que debe sentarse a recuperar energías tras sus piruetas. El temible burlón de la sociedad y de los comportamientos de sus élites, tan bien como patéticamente copiadas por los más humildes. Fue una buena idea instalar unos bancos que arropan la escultura y que genera con ella un conjunto más dinámico. Bien sabe el arlequín que cuenta con la compañía de los muchachos de un colegio cercano en sus horas de recreo.
miércoles, 8 de mayo de 2024
Lo que (no) sabe Angélica Tanarro de las palabras. Fundación Segundo y Santiago Montes
Viernes 10 de mayo de 2024
Presentación del libro de poemas Lo que (no) sé de las palabras. Con su autora Angélica Tanarro estarán Carlos Aganzo y César Augusto Ayuso.
sábado, 4 de mayo de 2024
Presencias plásticas que sorprenden al paseante
Pasear no es andar con la cerviz agachada, pendiente de un suelo que no va a desaparecer por las buenas bajo los pies. Tampoco es andar apresuradamente: esto es desplazamiento. Se puede pasear sin objeto ni meta, abstraído. O compaginando recorrido con recados tranquilos. La urgencia es contraria al paseo. Se puede caminar alternando ritmos, en función de lo que nos permitan las piernas. Pero más allá de la forma de efectuar un recorrido los paseantes comparten un sentido agradable. Disfrutan, disfrutamos, no solo alimentando el aparato locomotor, sino el cerebro. ¿Cómo? A través de la mirada.
La mirada nos conduce a la observación. Observar es pensar lo que nos rodea. Si se ha vivido toda la vida en la misma ciudad, la mirada nos permite recordar. Hayan desaparecido espacios urbanos y edificios de nuestra infancia o permanezcan todavía, la memoria se reaviva. Ello proporciona satisfacción. Pero nos lleva también a hacernos preguntas. Sobre los cambios, sobre el tiempo que vivimos y el que empieza a ser habitado por nuevas generaciones. Algunos somos asiduos a leer cuantos carteles o letreros nos encontramos en los paseos. Hasta los más insignificantes, esos cartelitos, a veces manuales, adheridos a las farolas. También a contemplar las incidencias y modificaciones que periódicamente tienen lugar en calles y plazas.
Cuando nos topamos de pronto con un mural que cubre y dignifica una medianería, y mira que hay medianiles por Valladolid, la sorpresa nos hace parar en seco. Luego viene la admiración sensitiva, la búsqueda de significado, el goce de los colores y las líneas. Y dedicamos un instante de reconocimiento al autor de aquel arte, aunque nos sea desconocido.
La imagen con que se abre la entrada lleva por título Mirar al futuro con alas de libertad, igualdad y respeto. Eva Mena es la autora de este mural en la calle López Gómez, 24. Eva Mena, por lo que puede leerse en su web, tiene un amplio historial de obras murales dentro y fuera de España. Su propuesta es rotunda: "Quizás tienes delante una pared, un muro, medianera o interior de local que parece vacío, impersonal o que simplemente quieres pintar sin recurrir a la solución 'clásica'. Son ejemplos de espacios que puede transformar el arte mural, aportando soluciones adaptables y visualmente creativas".
Nada virtual y sí muy activos los camiones que hacen de punto limpio móvil por diferentes lugares de la ciudad. Con un horario por día y lugar se emplazan durante un tiempo a la espera de que los vecinos bajen electrodomésticos viejos, ordenadores obsoletos o cualquier otro material que debe ser tratado selectivamente. El lema lo deja claro: No es solo basura. Tal vez tengan una segunda oportunidad o en todo o en sus componentes separadamente.
La decoración de los lomos del vehículo es obra del pintor Manolo Sierra, sobradamente conocido por sus murales, no digo ya por sus lienzos o aportaciones ilustradas concedidas a infinidad de organismos y organizaciones sociales y políticas ciudadanas..
lunes, 29 de abril de 2024
Lo que busca la abeja, de Víctor Herrero de Miguel, en la Fundación Segundo y Santiago Montes
Viernes 3 de mayo de 2024, 20:00.
En la Fundación Segundo y Santiago Montes presentación del libro de poemas Lo que busca la abeja, de Víctor Herrero de Miguel. Presentación de Gustavo Martín Garzo.
sábado, 20 de abril de 2024
Las ecuaciones de Miguel Isla en el Palacio de Pimentel.
A veces uno piensa si cuando ve una obra de arte -una escultura, un cuadro, un edificio, un utensilio doméstico- no estaremos viendo realmente al autor. De hecho nos despistamos y tendemos a buscar la fotografía actual o el grabado antiguo para ver el rostro de un artista. Pero aquel rostro, ¿qué nos dice del hombre que crea? Probablemente nada. Pero si nos entregamos a la contemplación de lo que el artista ha generado con su capacidad lo vemos todo, casi todo, sobre él. El arte es principalmente la plasmación de la capacidad humana para representar de mil maneras lo existente ante los ojos o lo imaginado, que también es existencia. Y tras ese uso de la capacidad podemos aproximarnos a la personalidad del autor, a lo que llamarían algunos su alma. Su íntimo mundo de emociones, sentimientos, visiones de la naturaleza y de la vida.
En la escultura hay un intento de ocupar el espacio. Pero un espacio se ocupa cuando se desnuda. La piedra abigarrada o la madera virgen se ocupan a sí mismos en la naturaleza, sin necesidad de la mano humana. Pero cuando se extraen los materiales para configurar una representación que interesa al artífice se opera la metamorfosis. Y la naturaleza cede el testigo de su nobleza a la intención del cincelador. En el caso de un escultor como Miguel Isla ocupar un espacio es ante todo vaciarlo. O, mejor dicho, relacionarlo con el vacío que está ahí siempre evitando que el volumen opaque el significado. Y así las masas originarias se transforman a través de las curvas, de lo cóncavo y lo convexo, de las distancias entre planos y líneas que se armonizan, dando paso a las expresiones de la naturaleza liberada.
La exposición de esculturas de Miguel Isla en el Palacio Pimentel, donde predomina el metal, es titulada por el catálogo como Las ecuaciones de la incertidumbre, en proceso. Ignoro el sentido que el escultor da a esas ecuaciones. ¿Son ecuaciones matemáticas, astronómicas, químicas o se resumen en una metáfora? ¿Todo se concentra en lo incierto de las incógnitas que se esconden a medida que se realiza una obra abstracta, sin prever con claridad el resultado final? ¿Se trata del esfuerzo por hallar un camino entre el espacio y el tiempo? Tal vez los lienzos que ha traído hasta aquí el artista formen parte de las ecuaciones que interrogan.
Decía Eduardo Chillida: "Creo que nadie sabe todavía lo que es el espacio y el tiempo. Algo tan misterioso que no ocupa lugar, que es como un punto que se moviera, un punto sin dimensión que sería el presente y se moviera, pero sin tener dimensión y sin crear ninguna cosa a la que podamos tener acceso". No sé si Miguel Isla va por esa dirección o simplemente me da a mí por imaginarla. En cualquier caso son percepciones mías al contemplar esta pequeña muestra del tesoro expuesto.
viernes, 29 de marzo de 2024
Fuego en Castilla. José Val del Omar
lunes, 2 de octubre de 2023
Travesía de El signo del gorrión
viernes, 5 de marzo de 2021
Esas medianerías artísticas que alegran la ciudad
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