El paseante debe observar no solo lo más monumental sino también lo más sencillo. Yo diría que incluso tiene más mérito esto último. Naturalmente uno se puede asombrar mucho con grandes edificios o espacios artísticos. Pero si nuestra capacidad de asombro y de apreciación tiene lugar sobre pequeños detalles urbanos nos llenaremos también de una satisfacción no menos sorprendente. Un mural, por ejemplo, ejecutado con imaginación sobre una medianera reclama no solo nuestra atención, sino también el disfrute de una contemplación que nos significa. O un cedro que no imaginabas que creciera incesante entre construcciones actuales. O viejos edificios que hoy no se levantarían pero que dentro de su modestia revelan una cierta imaginación de formas y colores. Aunque un paseo no se plantee como ir a la búsqueda de algo concreto no deja de tener menor interés. El ir a ver qué se encuentra uno, sin condicionamiento previo, tiene su encanto.
Ha sido paseando por el entorno de una de las partes más antiguas de las Delicias, junto al paso nuevo y viejo bajo el ferrocarril, donde se encuentra ese mural. En una medianera junto a la parte trasera del Centro de Salud en la calle Trabajo. Su autor, Gonzalo Taquen, puso en pleno vuelo a vencejos y urracas, dos especies de nuestra ciudad, aunque no siempre compartan los mismos espacios. Me parece de una gran delicadeza formal la representación de estas aves, sostenida por el tono suave de los colores empleados. En su web he visto que este pintor es un especialista en reproducir animales por muros de las ciudades y pueblos, sin desdeñar rostros o manos de personas, por ejemplo. Un autor con tal maestría debería disponer de una medianera al alcance visual de más transeúntes. ¿Se volverán a acordar de él en Valladolid?
El entorno es de la parte más primitiva del barrio. Desde que el ferrocarril dio trabajo a muchos vallisoletanos fueron creciendo a un lado y otro de la vía un sinnúmero de edificios, en su mayoría de ladrillo caravista. Edificios que fueron ocupados a lo largo de los años por trabajadores y empleados de oficios diversos, y de los que apenas permanecen unos pocos. Las calles tradicionales más próximas al túnel histórico y al nuevo -Avenida de Segovia, Mallorca, Menorca, Trabajo, Santa Rita, Sevilla, Paseo de San Vicente- han ido modificando sus edificios pero no la estructura de sus calles.
Y es precisamente a la vuelta de Santa Rita con Guipúzcoa donde una edificación de nueva planta ofrece un pequeño oasis a sus pies. Un reducido pero precioso jardín, iniciativa probablemente de algún vecino, en el que emerge sobre otras clases de árboles un elevado y magistral cedro. En Valladolid hay unos cuantos cedros en distintos espacios abiertos y cerrados. Gran parte de ellos se encuentran en zonas más céntricas o de mayor paso, por lo que mi sorpresa ha sido grande al encontrarlo en este ámbito barrial. Uno aprecia que haya vecinos que disponga del tesoro que supone un espacio arbolado y más si se trata de una especie tan espectacular. Ignoro ni la edad ni cómo llegó a ese lugar este cedro pero convierte el rincón en estética. Ojalá lo cuiden con esmero.

Y a lo que me refería al principio. Por las calles citadas aún permanecen algunos edificios que no regatean el desafío al tiempo. He localizado información sobre su edad, con un abanico que va desde 1931 a 1945. Ese intento de aquella época de dar un toque algo rompedor a la austeridad de fachadas con sus formas y un colorido retador para lo que ha habido siempre es algo llamativo. Edificios situados en Trabajo, Mallorca y Menorca, un lugar de paso frecuente y obligado en mi infancia.
















Me gusta el edificio del chaflán, el de color rosado , con los balcones en semicírculo; y me hace gracia el de su costado, en la foto, en el que se aprovecha el saliente del chaflán para hacerse con una terracilla y un balcón descubierto en el piso superior.
ResponderEliminarBellas cigüeñas en la pared.
Si me llaman la atención estos edificios es porque en su modestia intentan aportar algún elemento que difiere de lo común en aquel tiempo. Es como si quisieran copiar, dentro de sus límites, algo del racionalismo arquitectónico de la década de los 30.
EliminarLinda arquitetura e jardins....
ResponderEliminarAnna
Los jardines siempre embellecen, Anna. Obrigado.
EliminarConocía esas casas de haber pasado alguna vez que otra. Pero no sabía del mural junto a lo que fue centro de especialidades de sanidad y cerraron. Los vecinos del barrio llevan mucho tiempo reclamando su reapertura.
ResponderEliminarY en los edificios si bien modestos los arquitectos quisieron poner su punto de originalidad. Ignoro si están catalogados para su conservación.
Carmelo
Yo también lo ignoro, pero tengo mis dudas. Y sí, algo he oído sobre ese centro que no funciona en especialidades y las reclamaciones vecinales.
EliminarPreciosos detalles y bonitos detalles... ¡buenos paseos por Valladolid nos compartes!
ResponderEliminarEl mural de Taquen con esos vencejos y urracas, una maravilla!!
Fue una sorpresa, Milena. No es un lugar de paso si no se vive por el entorno, ni siquera da a la calle principal, pero es un aprovechamiento bonito y digno para la casa antigua que, como dice en la foto, es de 1933, nada menos.
EliminarHola paseante.
ResponderEliminarGracias por traernos la arquitectura, jardines y mural de las calles de las Delicias. Muchas veces en lo sencillo está lo más hermoso y se nos pasa por alto.
Un abrazo y buen día.
Te invito también a visitar mi espacio.(creo que no se actualizan bien mis entradas)
Y ojo, que no siempre lo sencillo es simple. Tal vez en estos dos términos haya sus diferencias. Pero a mí me gusta advertir y descubrir lo que parece elemental pero está lleno de artesanía y pensamiento de artesano. Un abrazo.
EliminarYo nací y viví en el Paseo de Farnesio, frente a las tapias de los ferrocarriles, en una casa de adobe, al lado del Bar Portillano...
ResponderEliminarQue mas te puedo decir...
Un saludo, amigo
Conozco bien la zona de mis tiempos infantiles y juveniles, incluido el Portillano. Hay zonas más nuevas del barrio que conozco menos, pero piensa que es uno de los barrios de base social obrera más antiguos y es extenso. Lo que no sé es si la casa que citas existirá, pero un día me paso y te digo. Ah, seguramente me podrías decir, contar, muchas cosas al respecto.
EliminarOh, la casa no existe. Cuando yo tenia 9 años la derrumbaron y construyeron un edificio moderno. Era el numero 19 de Paseo de Farnesio. Un poco mas adelante estaba la casa de los Zarzuela (que quizas siga existiendo) y luego la trasera del colergio Miguel de Cervantes... En El Portillano conocí yo la television, con las aventuras de Rintintin...
EliminarEntonces conocerías los viejos cuarteles del Ejército. Ahora se está construyendo mucha vivienda en sus terrenos. Y ya que dices lo de la tv en mi tiempo también las primeras televisiones las veíamos o en un bar o en casa de un amigo cuya familia se podía permitir comprar el aparato. Bueno, antes que todo eso los chicos nos quedábamos pegados a un televisor que ponían en la tómbola de la Plaza Mayor. En fin, no hay espacio urbano que no conectemos con nuestro propio pasado. Creo que eso no es malo.
EliminarMe gustan mucho los colores tímidos del mural de los pájaros. Muy hermoso. Y creo que el cedro necesita algo de ayuda; no es grave, pero su copa es abundante en la parte superior y más (bastante más) vacía en la inferior.
ResponderEliminarEl mural tiene sencillez temática y sencillez formal, tal vez debida esta a la primera. Tal vez otro artista hubiera pintado de otro modo, pero el que lo ha hecho ha sabido conjugar esas características con la estrechez de la medianera y con la relativa verticalidad. Da la sensación de que proyectara el edificio.
EliminarY los cedros, ya sabes, sus copas adquieren peso y los troncos tienden a inclinarse. Es de esperar que exista un control municipal al respecto. Y no debiera molestar su existencia al vecindario, sino todo lo contrario.
Un cedro urbano y con estos calores, debe estar sufriendo.
ResponderEliminarComo siempre un buen escrito
Saludos
Porque los cedros, como cualquier árbol o planta, tienen vida. No son ajenos a las sensaciones que percibimos los humanos. Saludo, Car.
EliminarPaseante,
ResponderEliminarcreo que debería haber más murales, decorativos, de homenaje, de denuncia, satíricos.
Lo bueno de los edificios que nos nuestras es que intentan ser distintos en su modestia... y lo logran.
Salu2.
Hay unos cuantos murales de medianeras en la ciudad. Siempre son pocos, sobre todo cuando veo paredes desaprovechadas y opacas. Yo me conformo con que sean estéticos e imaginativos, y recojan temas gratos y significativos.
EliminarEn efecto, hay algo en los edificios que fotografío que me llama la atención. Es ese intento, en su tiempo -1931, 1945, etc.- de querer marcar una diferencia, tal vez emular edificios del centro. A veces pienso que son ocurrencias de un arquitecto o unos albañiles que proyectan sus sueños en un marco urbano y social tan diferente al de los edificios burgueses del centro.
A mi modo de ver estas casas de coloridos vibrantes son más que nada pintorescas. Rompen lo que eran las casas de ladrillo o las fachadas revocadas y tienen el mérito de mantenerse en pie cuando van camino del siglo según indicas, todo un record. Y me gustaría saber cómo están construidas.
ResponderEliminarDel mural qué decir, que es muy bello y que ya podía haber estado en una calle más transitada, no?
Saudos.
María Antonia.
También me gustaría saber algo más de su construcción; de momento ahí siguen. Pues sí, resultan pintorescas. La idea del mural encaja en una superficie limitada y estoy contigo en que en otro espacio habrñia tenido más visibilidad, pero así son las cosas. También esta calle -con el honesto nombre de calle del Trabajo- se merece ese detalle.
Eliminar¡Hola, Caminante! Veo que el calor veraniego, tan intenso este año, no te disuade de seguir con tus paseos en busca de arquitectura y hallazgos urbanos. Elige rutas con sombra, por favor, y bebe mucho líquido.
ResponderEliminarEste mural es precioso, me recuerda a un tapiz que recuerdo haber visto en una villa; solo había vencejos y fue precisamente su sencillez lo que más me gustó.
Un abrazo
Hola, Ph, bienvenido de nuevo. El calor intenso no debe privarnos de los paseos ni de los quehaceres. Aquí estamos más acostumbrados, pero ya veo que por tu país y por otros europeos este clima disparado os perturba más. No te quepa duda de que aunque tenga que alargar una ruta procuro tomar siempre la sombra y beber sobre la marcha.
EliminarEl mural y el cedro me alegraron el día. Las casas ya las conocía desde siempre. Debemos de reconocer las obras humanas más sencillas y bien intencionadas.
Feliz retorno.