Pasear abrigado un uno de enero con tres grados bajo cero. No sé cómo ir a parar al barrio de San Andrés, justo por la zona donde se ubicaron edificios que alojaron a trabajadores del ferrocarril desde el siglo XIX. Calles adyacentes y paralelas o perpendiculares a la vía del tren. Casas de las cuales aún permanecen en pie unas cuantas. Hay construcciones antiguas rehabilitadas, pero manteniendo la morfología de fachadas primitivas. Lo que serían calles sin interés o anodinas para otros, para mí es observación e historia. ¿Por qué me transmiten también calor? ¿Serán los materiales que lucen exteriormente, la alineación que ha sobrevivido en las calles o una apacibilidad que no ha sido vencida por la locura del tráfico?
El día del Año empieza para muchos sin haber dormido. Para la mayoría con expectativa. Para todos con esperanzas, aunque en esto habría que matizar porque probablemente ese manido recurso a la esperanza no tenga el mismo significado para unos que para otros. Es por este recorrido por un barrio tradicionalmente obrero en el que encuentro rasgos de sencillez y de una naturaleza donde no reina altanería alguna. Por ejemplo esa casa, la puerta, el llamador, que de pronto me llaman la atención. En un tiempo de imágenes ahito de exaltación, en que se vincula vida con abundante tenencia de objetos, en que se proyectan deseos de grandeza inalcanzables para la mayoría, ¿no es un valor, o si se quiere, una virtud lo sencillo? Reflexiones a pie de calle de un paseante cualquiera.
Por cierto, el edificio referenciado data de 1880, según la información de Idealista. Casi nada. Casi todo.




Los picaportes, las aldabas, son unas de mis predilecciones.
ResponderEliminarhttps://totbarcelona.blogspot.com/search?q=picaportes
Me gusta la que has puesto. No he visto ninguna similar en Barcelona
Salut
Vaya, ya veo que persigues los picaportes con frecuencia. UN elemento desaparecido en cuanto a uso pero vigene en cuanto testimonio de los usos y costumbres del pasado. A conservar.
EliminarEste del pajarito tampoco lo había visto, supongo que e suna recreación actual.
Y yo que no he salido de casa desde el año pasado...
ResponderEliminarY eso que en mi fortín, no hace tanto frio 9º. Feliz año nuevo !!
Que el años sea pródigo en bienes se decía antes. Lo mismo te deseo, Ricard.
EliminarMi aldaba, era más simple, consistía en una mano que agarraba una bola, pero se dejaba oir.
ResponderEliminarSaludos
Se ve que había varios nombres para designar el objeto con que se llamaba a una puerta. Aquí aldaba hacía referencia sobre todo a un llamador metálico más grande que los picaportes al uso y de forma más o menos circular. Que yo recuerde estaban en puertas más elegantes, o nobles, que se diría. De hecho hubo una posada, cuyo edificio llegué a conocer, llamada Casa de las Aldabas, desaparecida ya, pero mira, ahí no recuerdo las aldabas.
EliminarConozco poco esa zona pero me asombra que te cuelgues de los detalles. Feliz año.
ResponderEliminarCarmelo
Todos los barrios tienen su historia, o historias, como prefieras. Los barrios nuevos apenas han empezado a hacerla. Pero el centro de Valladolid, ampliado a través de los siglos, suma mucha memoria y conocimiento. Hasta en los edificios más sencillos se advierte el valor de un material, de una elevación en pisos, de una fisionomía, etc. Si esta casa tiene 145 años ya, independientemente de mejoras y habitabilidad, dice mucho a favor de los constructores lejanos. Que sea el año al menos conciliador y saludable.
EliminarMe gustan los picaportes.
ResponderEliminarSalu2, Paseante.
Y a mí. Este parece moderno, me pareció original.
EliminarLindos detalhes e fotos !
ResponderEliminarFeliz Ano Novo !
Anna
Pues que sea generoso todo el año, Anna, y para ti.
EliminarReconozco que no identifico la zona pero se la ve sencilla. Marisol
ResponderEliminarTodo consiste en patear calles y barrios, es gratis, es amable la ciudad.
EliminarLo mejor está en lo más sencillo. ¡Feliz año!
ResponderEliminarAl menos lo sencillo gratifica en ocasiones. A ver qué tal nos va 2026.
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