Me apetece denominarla así. Llama la atención porque en pleno centro destaca sobremanera. Los miradores pintados de azul rompen la fisionomía de otras fachadas más tradicionales en pleno centro de la ciudad. Toda una labor de ebanistería que transmite aires arabescos hace de estos miradores corridos probablemente los más amplios de cualquier otro edificio. Podría incluso decirse que la fachada del edificio es prácticamente mirador. El resto de fachada que no es mirador hace una composición de formas geométricas con el ladrillo rojo pero con el toque también del azul. Incluso los marcos de los balcones tienen una decoración complementaria y caprichosa que no invita a ser catalogado en estilo alguno. O eso me parece. Lo más que uno acierta a decir es que estas fachadas son rompedoras frente a otras del casco antiguo, donde reinan colores crema o almagres, y balconadas alineadas monótonamente. No es un edificio común y sus características -la madera de las galerías, la tonalidad del color, la armonía de la altura- no pasa desapercibido al viandante.
Este recuerda entonces lo que escribió el filósofo Pierre Sansot en su atípico libro Del buen uso de la lentitud acerca del andar y su lentitud que nos permite no solo observar sino disfrutar de sus significados:
"Callejear no es detener el tiempo, sino adaptarse a él sin que nos atropelle. Implica disponibilidad y en resumidas cuentas no querer apresar al mundo. Contemplamos las mercancías sin tener necesariamente el deseo de comprarlas. Miramos los rostros con discreción y no tratamos de llamar su atención. Caminar libre, lentamente, en una ciudad presurosa, no atribuir valor más que a la maravilla del instante en una sociedad mercantilista, suscita mi simpatía. En el aspecto de la callejeadora ociosa hay algo de soberano y fluido. La mirada curiosa, sagaz, móvil del que callejea respira inteligencia y me resulta agradable observar a ambos".
El edificio, aunque tiene entrada por la calle Val da también a la calle Especería y sus soportales camino de la Plaza Fuente Dorada, y por la parte opuesta a la Plaza del Val. Todo lo más que he encontrado ha sido que la fecha de construcción es 1909, pero sigo ignorando quiénes fueron los arquitectos.
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Puede ser que sea Modesto Coloma?
ResponderEliminarHe ido a la I.A., y con estos datos me ha planteado la respuesta:
Arquitecto: Modesto Coloma (un prolífico maestro de obras y arquitecto en el Valladolid de la época).
Año de construcción: 1909 (coincidiendo con la fecha que habías localizado).
Estilo: El edificio presenta una transición hacia el Modernismo, algo muy típico en las obras de Coloma a principios del siglo XX. Sus miradores de madera, tradicionalmente pintados o restaurados en tonos azules/azul turquesa, son uno de los elementos más distintivos de esa esquina frente al Mercado del Val.
¿Quién fue Modesto Coloma?
Modesto Coloma fue una figura fundamental en la arquitectura civil de Valladolid entre 1875 y 1925. Se le conoce por haber diseñado numerosos edificios de viviendas para la burguesía local, adaptando estilos como el eclecticismo y el modernismo.
Sí, de Coloma hay obra abundante por la ciudad, pero curiosamente este edificio de momento no lo encuentro citado entre los suyos. Ni por la red ni en libros sobre arquitectura de aquel tiempo. Pero seguiré indagando, descuida. Agradezco la información porque me intriga todavía más, aunque no todo lo que nos dice IA tiene por qué ser verdad.
Eliminarhttps://elpaseantevallisoletano.blogspot.com/2026/04/no-es-un-palacio-pero-es-una-reliquia.html
Este que saqué hace días sí que lo hizo él, pero tiene muchos y de más envergadura.
Uma beleza....
ResponderEliminarAnna
Hay algo o mucho de encantamiento. ¿Qué pasaría por la cabeza del arquitecto para hacer un edificio casi de miradores y con esos colores? Claro que acaso los colores actuales no fueron siempre así. Obrigado.
EliminarTiene un toque coqueto este edificio. Ganó con su restauración.
ResponderEliminarMaría Antonia
Por supuesto que lo tiene. Como si fuera labor de encaje pero en fachadas, María Antonia.
EliminarImpresionante! Mejora notablemente la humanización del edificio.
ResponderEliminarMe gusta esa imagen de humanización del edificio.
EliminarHoy día en muchas terrazas de comunidades se ven estos " cierres ",para aprovechar espacio,la pega es que unos cierran y otros no y vienen los problemas,En este caso,entra en el diseño del arquitecto y resulta bonito.
ResponderEliminarSaludos
Lo curioso de este caso es que venga de hace más de un siglo. Vamos, supongo.
EliminarCreo haber visto desde niño esta casa y siempre me quedé mirándola .
ResponderEliminarCarmelo
Aunque estaba un tanto achacosa hace tiempo.
EliminarUna maravilla de buen gusto y de arte excelente.
ResponderEliminarY se fue sin dejar firma. Qué persona tan valiosa!!! frente a los que estampan con facilidad su firma en tantas “chapuzas”.
Sin duda embellece la ciudad.
Tendrá autoría sin duda, pero no he dado con ella. Es diferente, no parece habitual en una ciudad castellana. Gracias.
EliminarEl sábado pasé por ahí al salir del mercado del Val y es original si se compara con otros miradores y edificios y el colorido lo hace diferente del todo. Marisol.
ResponderEliminarLlama la atención...si quieres que te la llame, porque muchos la ignoran. Buen sitio el Val, sin el mercado sería un nombre perdido en la historia desaparecida de Valladolid.
EliminarSiempre me han atraido estas bellas edificaciones. Y en mis archivos tendré muchas fotografías tomadas en años pasados.
ResponderEliminarGracias por traerlo a mi mente, de nuevo.
Un saludo, amigo
Hay muchos edificios con características originales, más allá del estilo en que los especialistas los encuadren, y, al menos, con un matiz diferente, y eso se agradece. Un saludo, Ildefonso.
EliminarOtro edificio curioso. Me gusta.
ResponderEliminarSalu2.
Tiene un punto elegante.
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