Días de lluvia y ríos crecidos. El paseante, desafiando una jornada en extremo pluviosa, se ha acercado por capricho a unaa desembocadura que siempre le ha parecido espectacular. En épocas del año con escasas lluvias el Esgueva viene con una corriente menor y, no obstante, presenciar su final, en forma de catarata escalonada hacia el Pisuerga, resulta digno de ser contemplado. En las épocas más secas uno se permite descender al borde del Pisuerga, disfrutar de cierto ecosistema, y admirar cómo el río grande acepta las aguas del pequeño y las incorpora a su curso casi inadvertidamente.
Hoy no era seguro bajar, las orillas estaban anegadas, y tampoco se trataba de arriesgarse. Así que mejor hacer las fotografías desde la pasarela existente sobre lo que fueron las compuertas, donde permanecen los engranajes que hacían accionarlas, y hoy meros testigos de arqueología de servicios. Subiendo o no a la parte superior se puede admirar la llegada impetuosa de la corriente que, tras haber atravesado todo el valle Esgueva, cae aquí rendida pero atronante. El viento sacudía hombres y frondas, y las aguas no eran ajenas tampoco al ímpetu eólico.
Recordarlo para quien lo ignore no viene mal. Si nuestra ciudad dispone de capas freáticas abundantes, también tiene a su favor nada menos que tres ríos. El Esgueva, que con sus dos ramales recorría la ciudad por el norte y por el sur durante siglos de historia. Fue el río de la ciudad antigua por excelencia. Hasta que en el siglo XIX y XX se cubrieron y desviaron estos dos cursos, y se canalizó la llegada de un único curso por el entonces extrarradio. Hoy hay que ir hasta el barrio España para contemplar el último tramo del río y la desembocadura en el Pisuerga.
El Pisuerga, a medida que la ciudad fue creciendo y expandiéndose, se convirtió en el río de denominación más reconocida y principal. Recuérdese aquello de "Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid..." que se suele utilizar de una manera enigmática y sin que nadie que lo dice sepa qué quiere decir y por qué lo dice. Ironías del lenguaje.
Y por último, aunque ya tangencial y en un extremo del término municipal, está el Duero, el gran río que empieza a serlo al asumir las aguas del Pisuerga, pero que justo roza el barrio de Puente Duero, ya a considerable distancia del centro de la ciudad.
Contemplar hoy esta desembocadura impetuosa motivada por el caudal de las aguas le hace pensar a uno en lo que tuvieron que ser las riadas que Valladolid sufrió a lo largo de su historia y que están documentadas. Riadas de dos cursos del Esgueva que dañaba diferentes barrios de la urbe. En el siguiente relato, referente a una gran inundación que afectó tanto al desbordamiento del Pisuerga como de las Esguevas, el vallisoletano Ventura Pérez consignó en su Diario de Valladolid:
"Año de 1739, día 5 de Diciembre, creció el río hasta cubrir las aceñas; y a las nueve de la noche crecieron las esguevas tanto que corrió más de media vara en alto por la calle de Esgueva hasta la plazuela Vieja; y el día 6 del dicho bajó el río por la mañana hasta verse las aceñas más de tres cuartas; estuvieron en ese estado el río y la esgueva todo el día, y ya sobre tarde creció el río tanto y tanta cantidad de agua fue la que vino, que subió por cima de la barandilla del puente y se inundó toda la ciudad de agua por la esgueva. Estuvo creciendo hasta la una de la noche, que en toda la noche durmió la gente, y andaban con linternas hasta ver donde llegaba el agua...". El relato sigue abundando en datos de calles y plazas afectadas, prácticamente lo que hoy consideramos la parte más céntrica e histórica. Un ejemplo de los varios que hubo de inundaciones y crecidas.





















Es una barbaridad. Van muy crecidos y aun faltan los deshielos.
ResponderEliminarAquí los campos están anegados y la cosecha de alcachofas se ha ido al garete.
Dirán lo que quieran , pero esto de que el anticiclón de las Azores ha cambiado de posición da un poco de yuyu.
Que nos sea leve.
He pasado expresamente por esta confluencia de dos ríos. No he ido a la parte más céntrica por donde pasa el Pisuerga, pero imagino que irá muy crecido. De ello la prensa ordinaria suele dar información frecuente. Es también espectacular porque además puede llegar la corriente a tapar los ojos del puente más ancestral, de la Edad Media, y por supuesto invadir la playa fluvial y aledaños. Por la provincia ya hay desbordamientos más graves. Que nos sea leve.
EliminarParece mentira, paseante vallisoleteno
ResponderEliminarAquí han cortado el acceso al río Eresma por el peligro de desbordamiento. Sumamos el aire que hace en Segovia y que mañana vuelven a dar nieve.
En muchos lugares igual.
Buen fin de semana, en casita mejor,
Tienes abierta la puerta a mi espacio también.
Un saludo.
¿También se ve afectado el Clamores?
EliminarTampoco se trata de encerrarse, sino de ir protegido allá donde se vaya. Por cierto, recuerdo unos lejanos días de marzo en La Granja de San Ildefonso. Todo tan cubierto de nieve pero en compañía agradable de gente de diversas procedencias que la búsqueda de juventud nos impulsó a encontrarnos.
Después de prohibir el llenado de piscinas,de poder regar los jardines,ver tanta agua,no pienso en el poder destructivo ,sino que no habrá problemas de consumo,para varios años.
ResponderEliminarSaludos
Pues depende de las políticas hidrográficas, un tema que a mí me desborda, y valga la comparación no intencionada. Pero sí, es asombroso, se piensa ahora en los períodos de angustiosa sequía, se compara y piensas en el poder de la madre natura. Y ya sabes, nunca llueve y llega agua a gusto de todos.
EliminarQué barbaridad, y no cesa la lluvia... por aquí -provincia de Madrid- tampoco; a mí me está preocupando el viento que arrecia que no veas, y los árboles, pobres, espero que aguanten.
ResponderEliminarBuen reportaje pisüerguil
El viento es terrible. No conoce más límites que los de su propia potencia. Así que cuando pilla árboles envejecidos o frágiles no se lo piensa. Ya digo: cuestión de cuidarse, que la humanidad lleva muchos siglos como para no reflexionar y tomar medidas, y aun y todo no sé hasta qué punto se aprende (lo digo por las construcciones que se han seguido haciendo al borde rieras, ríos o costas que se van deprimiendo)
EliminarEn circunstancias como las de esta temporada pienso mucho en los pobladores de la Edad del Hierro , por ejemplo, en los poblados que hubo por aquí, a orillas del Pisuerga, sin ir más lejos. Y nosotros nos quejamos (de lo nuestro, claro)
Paseante:
ResponderEliminarhe tenido que recurrir a Google para comprender ese "la" Esgueva o esas "Esguevas".
Siempre he pensado que los cauces de los ríos deberían ser más anchos. Vamos, que es imprudente reducirlos para sacar más espacio para la construcción...
Deduzco que eres el señor del paraguas...
Salu2.
Esgueva es un río que viene de Burgos y que históricamente hasta finales del XIX y principios del XX entraba en la ciudad por dos cursos, luego lo canalizaron y desviaron. Se le ha nombrado en masculino y femenino. Los cauces de los ríos los han hecho la propia naturaleza y en las ciudades supongo que sus canalización se harían en función de los conocimientos y el caudal habitual, no siempre bien calculado o previsto.
EliminarNo soy el señor del paraguas. Como mucho, en el rato que estuve no hubo más de cinco personas de paso.
Alguna vez me he acercado al barrio España y esa desembocadura, pero sobre todo en verano. Si fuiste ayer debió ser un capricho casi sacrificado porque hay que ver cómo llovió. Pero como dice el dicho París bien vale una misa.
ResponderEliminarCarmelo, saludos.
Pues fue un capricho de curioso pero que se acercó con cautela, Carmelo. El interés y saciar la curiosidad mereció el desplazamiento y ver el entorno y los barrios.
EliminarUn lugar a revisitar después de tanto tiempo.
ResponderEliminarMaría Antonia
PUes anímate cuando gustes, va a seguir estando ahí.
EliminarLos ríos se salen de madre, no dan abasto con tanta agua. Esperemos que estas lluvias alivien la escasez de agua en verano. Un saludo.
ResponderEliminarAsí es, y ya veo por las fotografías que tú mismo añades en tu blog cómo andan hasta los llamados ríos menores. Pero las nieves y las lluvias propician el hecho natural y es de esperar compensen sequías pasadas. Saludos.
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